Más de cuarenta años de historia, familia y pasión por el caballo.
El Club Hípico Vallromanes nació en 1980 de la mano de Antonio Bardají Benejam, como un espacio dedicado al cuidado y entrenamiento de caballos en un valle de 17 hectáreas rodeado de bosque, en la Serralada Prelitoral.
En 1992, el club fue seleccionado como una de las instalaciones donde se prepararon caballos de pentatlón moderno para las Olimpiadas de Barcelona. Aquella etapa marcó un antes y un después: se construyeron las cuadras actuales y la pista cubierta, infraestructuras que siguen en uso hoy.
A lo largo de más de cuatro décadas, el club ha visto pasar a generaciones de jinetes, profesores y familias que han crecido dentro del mundo ecuestre. Hoy, los hermanos Iban y Toni Bardají dirigen la actividad ecuestre, mientras que la masía adyacente está gestionada por Elvira Bardají. Esta continuidad familiar ha permitido mantener la esencia del club, su identidad cercana y su vínculo con el territorio.
Promover la equitación como actividad deportiva, terapéutica y de ocio, ofreciendo servicios basados en el bienestar animal, la profesionalidad y la conexión con la naturaleza.
Consolidarnos como el centro ecuestre de referencia en el entorno de Barcelona, destacando por nuestro entorno, la calidad del equipo y la capacidad de adaptación a las nuevas tendencias del sector.
Bienestar animal. Profesionalidad y formación continua. Seguridad para alumnos, caballos y visitantes. Pasión por la equitación. Naturaleza y tranquilidad. Comunidad y espíritu familiar.
17 hectáreas dedicadas a instalaciones ecuestres y espacios naturales, a pocos minutos del mar del Maresme y a 40 minutos de Barcelona.
Clases durante todo el año, independientemente del clima
Dos pistas de escuela y una pista grande de salto
Boxes equipados para el alojamiento de caballos
Amplios espacios en semilibertad para el bienestar del caballo
Acceso directo a caminos ecuestres en plena naturaleza
Espacio social con restaurante y alojamiento rural
El equipo del Club Hípico Vallromanes está formado por profesores de equitación titulados, monitores de rutas, terapeutas ecuestres, cuidadores y personal de mantenimiento. La mayoría lleva años trabajando en el club, garantizando estabilidad, confianza y un trato que los clientes reconocen como cercano y profesional.
Visita el club, recorre las instalaciones y descubre por qué más de cien alumnos nos eligen cada semana.
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